Renata Flores, conocida por revitalizar el quechua a través de ritmos urbanos, dará su primer concierto en solitario este 29 de junio en La Cúpula de las Artes, Lima. Tras recibir reconocimiento en Canadá, Noruega, Alemania, Chile y EE.UU., ahora lidera su propia noche inspirada en su trayectoria y herencia cultural. Un camino que empezó en casa Renata desde muy pequeña en la intimidad de su hogar comenzó a cantar, siempre escuchaba hablar quechua a sus padres lo que provoco interés por entender la lengua, mucho después ese deseo se transformó en una misión: mostrar que el quechua está vivo y vigente. Creció escuchando música, siendo influenciada por la banda Uchpa. Ya que, sus padres son Quechua hablantes y años después lo perfeccionó en la universidad.Su trabajo llamó la atención fuera del país. Fue seleccionada por la revista Billboard como una de las “artistas latinas emergentes a seguir” y ha participado en festivales internacionales que destacan la diversidad cultural y el activismo indígena. En 2025, representó al Perú en Viña del Mar con la canción Kuti Tika, en una actuación que, si bien no alcanzó la final, dejó un mensaje claro: hay nuevas formas de representar lo latinoamericano, y el quechua es parte esencial de esa narrativa.demás, Renata participará en el Primer Festival Indígena de Nueva York y estrenará un documental sobre sus colaboraciones con artistas de comunidades originarias. A la par, trabaja con sus hermanos menores, quienes también están incursionando en la música, en lo que ella describe como un “proyecto familiar y espiritual”. Concierto en Lima El evento del 29 de Julio en La Cúpula de las Artes será más que un show musical. Renata ha preparado una puesta en escena que incluye proyecciones documentales, visuales, músicos en vivo y colaboraciones con artistas invitados como Lenin Tamayo y Los Mirlos.El concierto recorrerá su discografía desde Isqun hasta nuevas canciones del próximo álbum Traficantes, que se lanzará en agosto. Renata Flores ha logrado algo poco común: tender un puente sonoro entre el pasado ancestral y las sonoridades del futuro. Su carrera está marcada por la coherencia artística y el activismo cultural, en una propuesta que le da nueva vida al quechua desde los escenarios urbanos. Su debut solista en Lima no es solo un concierto: es un acto simbólico de visibilidad, orgullo e innovación.